martes, 1 de noviembre de 2011

Un especialista del Hospital Casa de Salud recomienda practicar deporte a los niños con asma

Un especialista del Hospital Casa de Salud recomienda practicar deporte a los niños con asma

è El alergólogo infantil Dr. Sanz advierte que “los niños con alergias alimentarias tienen más riesgo de desarrollar rinitis de mayores”

Valencia, 24 de Octubre de 2011.- El Dr. Sanz, especialista en neumología infantil del Hospital Casa de Salud, recomienda practicar deporte a los niños que sufren de asma, “es un falso mito que hay que destruir. Asma no es fatiga. Se aconseja el ejercicio físico, bajo un adecuado tratamiento y control, con unas recomendaciones específicas en función del deporte.”

Para el Dr. Sanz, “el ejercicio físico es bueno para el asma y es conveniente realizar cualquier tipo de deporte. Es falso pensar que en niños diagnosticados de asma sea contraproducente el ejercicio porque es conveniente tanto física como psicológicamente para un adecuado desarrollo del niño y debería estar prohibido no permitir practicar deporte a niños con asma.”

El asma es una enfermedad que se manifiesta en forma de tos y pitos de forma recurrente y que puede presentarse en diferentes edades. En los tres primeros años la causa más frecuente es por virus y, a partir de los cuatro años, lo habitual es por alérgenos ambientales como los ácaros del polvo, pólenes, hongos y epitelio de animales, principalmente perro y gato.

Los niños que van a desarrollar algún trastorno alérgico a lo largo de la infancia nacen con una predisposición genética a sensibilizarse a alérgenos alimentarios o ambientales. La herencia familiar es determinante. “Los hijos de padres no alérgicos tienen un 30% de probabilidades de sufrir alergia, mientras que si uno de los padres es alérgico las probabilidades aumentan a un 40% y si los dos padres son alérgicos las probabilidades aumentan hasta un 60% y se denominan “niños de alto riesgo alérgico”. Son niños que al nacer tienen predisposición genética a hacerse alérgicos (atopia). “En la primera etapa de la vida se manifiesta en forma de alergia alimentaria: al huevo, a la leche, al pescado, como primera manifestación de atopia y posteriormente pueden manifestarse en alguna enfermedad respiratoria de origen ambiental. Los niños con alergias alimentarias tienen un alto riesgo de desarrollar rinitis o asma de tipo alérgico cuando sean mayores.”

Para el especialista en el Hospital Casa de Salud, “hay factores ambientales que aumentan el número de niños con enfermedades alérgicas: estilos de vida, factores climáticos y de contaminación atmosférica, con más detecciones de alergias en los medios urbanos que en los rurales.”

La hipótesis higiénica está tomando fuerza. Según afirma el Dr. Sanz, “existe la creencia, cada vez más generalizada, de que la disminución de la presencia de enfermedades infecciosas en los primeros años de vida cambia el sistema inmunológico, lo que facilita la predisposición del desarrollo de enfermedades alérgicas en edades posteriores.”

Ante una sospecha de tener un niño alérgico los especialistas recomiendan buscar la causa de su alergia y tomar medidas. “Es importante que tras un diagnóstico preciso, se tomen medidas terapéuticas más adecuadas en función de la patología alérgica.

La vuelta al cole y a los virus

Precisamente es a partir de estos meses de otoño donde comienza una etapa de mayor circulación de virus y los niños con antecedentes en bronquitis recurrentes vuelven a recaer en esta época del año con la vuelta a los colegios y guarderías. Es lo que el Dr. Sanz denomina “epidemia de asma”. Por ello es importante, “seguir las medidas preventivas básica en este tipo de niños recurrentes, evitar factores de riesgo como la exposición pasiva al humo del tabaco, no llevarlos a la guardería con infección respiratoria y aplicar medidas higiénicas tan básicas como lavarse las manos, ventilar las habitaciones y no compartir vasos ni cubiertos.”

“Hemos observado - finaliza el especialista del Hospital Casa de Salud- que en los últimos años existe un aumento de tasas de ingreso por bronquiolitis, en edades cada vez más precoces y la repercusión que pueden tener en edades posteriores por el riesgo de presentar nuevos episodios de bronquitis o asma, especialmente cuando se asocia a infección por rinovirus por debajo de los 2 años.”

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